
La agricultura sustentable es una respuesta a la necesidad de minimizar el impacto ambiental que genera la actividad agrícola tradicional, especialmente sobre el suelo y el agua. Consiste en una serie de medidas con el fin de obtener un mejor rendimiento de los cultivos, a la par de preservar el ambiente.
Estas medidas contemplan el uso adecuado de la tierra, tomando en cuenta su potencialidad para cada tipo de cultivo en particular. También suponen la aplicación de técnicas de labranza que disminuyen la degradación de los suelos, tal como el método de arado sin labranza, que los deja protegidos por varios meses al no arrancar los tallos cortados de la última cosecha, evitando así la acción de los agentes erosivos.
Por otra parte, se busca optimizar el uso de los fertilizantes y el manejo adecuado del agua, bien sea de lluvia o la utilizada para riego; y se procura el uso de «abonos verdes», con el fin de darle un mayor aprovechamiento a los recursos naturales.
Estas medidas contemplan el uso adecuado de la tierra, tomando en cuenta su potencialidad para cada tipo de cultivo en particular. También suponen la aplicación de técnicas de labranza que disminuyen la degradación de los suelos, tal como el método de arado sin labranza, que los deja protegidos por varios meses al no arrancar los tallos cortados de la última cosecha, evitando así la acción de los agentes erosivos.
Por otra parte, se busca optimizar el uso de los fertilizantes y el manejo adecuado del agua, bien sea de lluvia o la utilizada para riego; y se procura el uso de «abonos verdes», con el fin de darle un mayor aprovechamiento a los recursos naturales.
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